Rss Feed
  1. La noche inició al suave, luego de la gran desilusión de sólo poder adquirir sustancias etílicas en las presentación de cerveza brava y flor de caña Z, -admitámoslo, esas dos marcas no han causado apego en las papilas gustativas nicas - seguí disfrutando de la espera, los saludos y los SMS al broder que había entrado a “VIP” y nos pasaba las brava, -que regaladas si me las tomo pero a veinte varas cada una me la pienso.

    Al menos ésta vez no me sentí tan vieja, (flashback balurde a un concierto en el cual entre varios grupos tocó Panda). Y para acomodarme más todavía, pusieron de música ambiente, hip hop noventero mezclado con Black Eyed Peas. Luego, el Perrozompopo, entró con banda full incluyendo Momotombo, canciones viejas pero buena vibra aún.

    Por cien pesos y una buena agachada debajo de la malla que dividía, preferencial y VIP, nos pasaron a mi y dos más al otro lado. Corte A.

    En el mundo hay gente bruta y astuta,
    hay vírgenes y prostitutas…


    Solamente si Café Tacuba hubiese acompañado, habría estado mejor esa rola. Si, si, brinqué, grité, le vi las abdominales a calle 13, me gustaron los juegos pirotécnicos, la adrenalina me superó.

    Unas piernas que respiran… veneno de serpiente… por el camino del viento… voy soplando agua ardiente

    Calle 13 piensa, y definitivamente tiene sentido del humor, el insulto a W. Bush y/o al partido republicano es una manera fácil de conseguir gritos y aplausos, pero igual vale y cohesiona ¿no?

    ¿Dónde están las Mujeres? ¿Dónde están los hombres?

    Yo sabía que no sólo en Nicaragua los dizque animadores de eventos usaban esas líneas para embrutecer la noche. Lo que no sabía, era que Calle 13 los iba a rebanar y luego a rebanarse a él mismo y al público haciendo a los machos y muchachas decir la misma cosa, JE JE JE con voz de hombre. Je Je Je, con melodiosa voz femenina, jejeje, la misma cosa.

    Yo soy un rebelde con causa
    Soy un guerrillero de la tierra

    Besar la bandera de Nicaragua y decir que somos un público lindo, lo hace cualquiera, hacerle una canción al país con referencias a la revolución sandinista también hay unos cuantos escritores y compositores que lo han hecho, que tu padre o madre haya venido de porrista de la revolución a colaborar, hay otros pocos en el mundo parte de ese grupo, pero rimar con nuestros contextos sociales, en una mezcla de letra y ritmo que define un pensamiento de jóvenes “muy pobres pa’ ser ricos, muy ricos pa’ ser pobres”, muy pocos.
    |



  2. 7:30 AM debo despertar no tengo trabajo pero mi esquemática idea del orden de las cosas lo impone. Si no me despierto a esa hora, no tomo la pastilla que me toca, no desayuno y no almuerzo a las 1pm a más tardar. Luego no me baja la comida a tiempo para hacer orbitrek a las 5pm viendo Will and Grace para olvidar la angustia que me provoca hacer ejercicio.

    10:00 AM Trabajar, debo escribir y producir propuestas para proyectos o servicios que no nos adjudicarán hasta dentro de un mes. Busco sitios web de becas, medio leo los periódicos, le digo a la Ada Luz qué verdura cocinar para el almuerzo.

    12:00 M Ya es hora que caliente la sopa y ponga a freír los tostones, ya me preguntó y dije, “en un rato ahorita no tengo hambre”.

    1:00 PM Almuerzo. Veo las noticias nacionales lo que aguante antes que algún presentador comience a regalar latas y sopas altas en sodio y preservantes a madres pobres, madres solteras, madres jóvenes que ni modo, van a tener o han tenido hijos. Te das cuenta que son pobres porque en lugar de comedor tienen una cama en la sala.

    3:00 PM Espero una llamada, me lavo los dientes y me lastimo la encia superior derecha, debí haber comprado cepillo de cerdas suave no medio. Ni modo. Pienso que debo ir a ver a mi abuelo que está muriendo lentamente desde que murió mi abuela muy rápidamente.

    5:00 PM Oferta de Nine West en el mes de mi cumpleaños 15% de descuento, debo aprovecharla.
    |


  3. Wonderland

    sábado, 14 de febrero de 2009


    La dejé en el episodio 07, porque el domingo fueron las elecciones, porque me fui a cenar con amigos. Me olvidé de Alice. Entre Obama, las municipales, la crisis financiera y los refugiados del Congo, está complicado hacer comentarios ligeros de una serie que se trata de encontrarte a vos mismo.

    Esta es, sin embargo, la más reciente producción de HBO Latinoamérica y los incomparables brasileños. Y sí, Alice vive en la ciudad de las maravillas: São Paulo. Me enamoré de Alice en su tercer episodio, por que el primero no lo vi y el segundo lo agarre a la mitad. El flechazo tuvo que ver con una genial personaje invitado, Elvira Ciprianni, una cantante vieja, exiliada y la típica sugar momma de un hombre más joven y vividor, brasileño también.

    Esta vieja desencantada e increíblemente fashionista, es el tipo de mujer con quien me dan ganas de salir una noche y ponerme borracha. Elvira está llena de tristeza, experiencia y sobre todo soledad. Me puso a pensar en la vejez, en ya después de los 70, en estar sola y tener que pagarle a alguien por compañía, por sexo. ¿Querré tener sexo después de los setenta?...

    Este episodio es una muestra de lo que un guionista puede hacer para iluminar al personaje principal a través de otros personajes. Esa soledad de Elvira se refleja en Alice, quien a los 26 sin planificarlo o saberlo se mudó a São Paulo. Primero se quedaría unos días por el funeral de su padre y luego se terminó asentando allí. De una vida predecible con su novio de hace cuatro años y a un paso del matrimonio, se reinventó.

    Talvez porque me identifiqué con esta personaje, por la edad o las ganas de vivir, me enganchó la serie. Aunque pienso que es más universal que eso: a cualquier edad - a menos que ya estemos en el lecho de muerte - andamos buscando eso que podemos llamar vocación, éxito o felicidad; ese “qué se yo” que de vez en cuando te da insomnio, ebriedad y hasta ganas de estrellarte; intentando descubrir - para terminar de ser cliché - el sentido de nuestra vida.

    Y claro, sólo cagadas le pasan a Alice en cada uno de los proyectos o eventos en los que consigue trabajar. Siempre anda sin dinero, pero se viste impecable y ultra moderna. Y para completar la tentación de ver esta serie cada domingo, hay un reparto e historias espectaculares: amantes lesbianas en la tercera edad, tríos eclécticos en clubes nocturnos, millonarios playboys guapísimos,¡ amores de oficina entre chofer y propietaria de negocio, entre varios escenarios.
    (Aunque esa tal vez pueda ser una razón para evitarla, si uno es de los que se escandaliza por esas cosas).

    Publicado en La Brújula Semanal. Semana del 20 al 26 de Noviembre, 2008.
    |


  4. Poema Moleskine

    viernes, 23 de enero de 2009

    Cada dos temporadas comenzaba el aburrimiento, volvió el odio al trabajo o cualquier actividad rutinaria, esas que los radicales reniegan y los reaccionarios idolatran.

    Detestaba de nuevo el culto al estudio, la ambición en la vida y sobre todo recordarse reflejada en acciones que actualmente le lastimaban.
    Entre su discontinuidad se contaban:
    Cinco entradas y salidas del gimnasio
    Clases de pintura
    Cuatro niveles de francés
    Danza contemporánea
    Pilates
    Natación
    Todas o casi todas por creerse gorda, pero más que todo para disfrutar de la compañía de alguien o sentirse útil. Escribió poemas, varios, trato de hacer fotos, videoarte, performance, debatir política, locutar en la radio, escribir para suplementos Light, ser ongecista, trabajar en publicidad, de todo…

    Ahora porque tenía 24 años e inevitablemente había acabado la universidad, se hizo un master en el extranjero, aunque odiara el snobismo de la gente cuando iba a despedidas o bienvenidas, de todos los otros graduados de su seudo clase social que también estudiaban masteres en el extranjero.

    Europa era mejor que Estados Unidos, más izquierdoso y amigo del medio ambiente, al final de cuentas siempre podías ir a Starbucks… Hasta en la República Comunista de China el comercio justo es bisne.

    Pero se dio cuenta que los altibajos emocionales no eran por la geografía o la menstruación. Igual se quería ir, maldecía en las mañanas y lloraba los domingos.

    El primer signo: insomnio seguido por nauseas. Era eso. Había vuelto. El mismo sentimiento de cuando tenía 14, 16, 18 y más recientemente a los 21 y 23 años. No quedaba más que hacer, cambiar de rutinas, buscar un tema más artístico en su vida y retomar pilates. Talvez así la brecha entre los ciclos se ampliaría.
    |