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  1. Voyna

    domingo, 29 de enero de 2017

    Puente de Letéini de San Petersburgo.14 de julio del 2010.

    La imagen del pene gigante pintado en un puente de San Petesburgo, era sólo un pene más, el tamaño y ubicación si era innovador, aunque el dibujo es igual a todos los otros penes que se veían en las paredes, baños o pasaportes en algunos casos.

    El asunto de dibujar el pene: dos bolitas y un cilindro hacia arriba, es bastante sencillo. Ahora la vagina la complican más, es una orquídea, una papaya, una mariposa, tiene tacones, la virgen de Guadalupe, en fin.

    Era lógico que se nos ocurriera reproducir lo más sencillo, además nadie iba a andar maltratando o robando penes. A los penes los veíamos tan normales, imponentes e importantes, sería como tener un gato o hámster o quizás también un conejo.

    Lo llamamos Proyecto Voyna, en honor al pene ruso y a la guerra. No tardamos mucho tiempo en conseguir financiamiento, todos los países de Latinoamérica apostaron por este emprendimiento. Reproducir penes como mascotas. Claro! que pene no iba a querer ver a un pequeño pene mascota existir por si solo, así todos los presidentes de cada Comisión de Ciencia y Tecnología nos dieron la mano.

    Para poder diseñar los penes, se hizo un casting:

    Buscamos Modelos de Pene sin distinción de raza, edad, religión o preferencia sexual, ya sean circuncidados, pellejudos, pandos de ambos lados, pequeños, medianos, grandes o extra grandes.

    Había una ilustración de un pene sonriendo que acompañaba el texto. Fue un éxito.

    Todos firmaban un acuerdo de confidencialidad y tomamos como modelos sus penes, luego extrajimos células madres de cada paciente y comenzamos a crecer penes en laboratorios. Si un riñón tarda siete días y un corazón dos semanas, crecer un pene adulto nos tomo alrededor de un mes por órgano.

    No descansamos. Yo dormía a la par de mis penes en el laboratorio, quería supervisar cada momento. Llego el día de la rueda de prensa, los medios y por supuesto mostrar los penes. Eran cinco, queríamos ser incluyentes, porque con los penes la gente se pone susceptible. Explicamos que eran prototipos, se llamaban Voynas, y además insistimos en que estos órganos no eran para realizar transplantes. Su fin era el entretenimiento, tenerlos como mascotas, pasearlos, mostrarlos, besarlos, idolatrarlos básicamente.

    En algún momento pensamos que algunos lideres religiosos se iban a oponer, pero luego el Papá Francisco ordeno su Voyna, era precioso, le hicimos un pequeño solideo, hubo foto de entrega y todo. Tremendo gol de nuestra firma de relaciones públicas, luego de eso todo fluyo.

    Al inicio creímos que los clientes sólo pedirían su propio pene o el de su pareja, pero no. Algunos querían tener los penes de sus amigos o enemigos, y estos accedían, era un halago más bien. Los selfies en los baños de hombres con Voynas en sus hombros se convirtieron en clásicos.

    Claro los Voynas no podían procrear u orinar, pero si eran capaces de ponerse erectos, porque desde la matriz extracelular logramos aislar esa información y funciono. Los Voyna debían descansar, limpiarse, y aunque no eran tan entretenidos como tener un perro, al menos no había que recoger sus desechos, es decir tenían la ventaja de que no eran un culo.

    Los usos según las encuestas eran variados, regalo de despedida, boda, funeral, divorcio, aniversario, de todo. Por supuesto habían grupos que se oponían, las Femen por ejemplo, los compraban para degollarlos en videos, que luego viralizaban. Otros sorprendentemente nos defendía, los grupos Pro-vida apoyaban con vehemencia el derecho de cada quién a tener su Voyna.

    Todos tenían uno o querían uno. Algunos blogs se preguntaban si los orgasmos femeninos incrementaban al comprar un Voyna. Se comisiono un estudio, la respuesta fue negativa, ninguna mujer se vino más veces, más tiempo o más rico por sólo el uso del Voyna, pero igual los compraban, así que el estudio no afecto las ventas.

    El siguiente paso: Crear la Vayna, las vaginas mascotas.  Sabíamos sería un reto, pero era probable que algunos gobiernos nórdicos y Canadá apoyaran el proyecto. Así, comenzó un proceso de recaudación de fondos que duró tres años, más la producción y pruebas un año más, luego conseguir presupuesto de distribución y mercadeo fueron otros dos años. En resumen, cuando estaban listas para la venta, la porno de realidad virtual había inundado el mercado de órganos sexuales, así que no hubo manera de ser sostenibles. Todo el tema termino con un Meme que jamás entendí, mezclaba Martín Mcfly con Walter Mercado y la foto de una actriz de telenovela.

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