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  1. Descolonización

    miércoles, 18 de enero de 2017


    Las esferas no parecían cósmicas, divinas o astrales. Eran esferas como llenas de aire, con banderas comunes y corrientes, como la de Líbano, Francia o Nicaragua. Sin escudos.

    Se movilizaban lento pero rápido, a un paso que sin saberlo, era el paso esperado para esas esferas.

    La gente las veía pasar. En medio del campo había una multitud como esperando, pero sin ansias, porque ya se sabía que parecían humanos. Entonces no había ese morbo de ver, si no más bien de saber qué iba a pasar, pero la prisa personal no acelera el tiempo, si acaso más bien lo detiene.

    Yo encontré a uno, con ese me bastaba, era hombre o algo así, se miraba como lo que te dicen es un hombre. Era rubio, guapo, como el concepto que aprendí de guapura en mi adolescencia. Era famoso también, se parecía a un actor famoso gringo.

    Me gusto. Yo no le gusté. Es decir, en su mundo no le podría haber gustado, siendo yo mujer y humana. Corrí con él o sin él, no recuerdo bien, la multitud también corría para llegar a un lugar que no sabían si era la playa, la montaña o ningún lugar.

    Ahora que lo pienso me sentí un poco Pocahontas. Un poco como yo pensaba se sentía ella cuando aún no conocía el termino descolonización. No era miedo, era un vacío en la punta del estomago, ese mismo que sentís cuando te despedís “para siempre” de un amor. Síndrome de inconformidad con el presente se debería llamar, sería un síndrome anti budista.

    Las esferas siguieron su camino, luego se fueron tan lejos que no supimos qué hacer. El HT era #Alienspheres todo en inglés, porque en español hubiera sido muy largo, algo así como #EsferasAlienigenas y la gente hubiera dudado si era en plural o en singular, o se olvidarían varios de poner la segunda e de alienigEnas y así. And so on and so on.
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