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  1. Los noventa se acabaron

    sábado, 27 de diciembre de 2014

    (___Hay una imagen. Real o imaginaria, no sé. Mi tío cargaba en sus hombros a mi prima, estábamos en una manifestación del FSLN, no recuerdo dónde. Yo estaba abajo y veía a Lola arriba de la multitud, como no alcanzaba a ver la tarima, escuché. Era un murmullo alto, altísimo. No recuerdo nada más de esa noche____ Tampoco recuerdo la guerra...)

    -  No sé cómo habrá sido para otros, pero mi niñez y adolescencia estuvo plagada de preocupaciones sobre política. Recuerdo perfectamente a mis abuelos quejándose del Gobierno Sandinista, y por supuesto las elecciones en 1990. Había una calma intranquila en el ambiente, era domingo creo, y casualmente ese día cumplía años mi hermano menor, fue el cumpleaños más triste del mundo, o al menos eso pensé mientras partíamos un pequeño queque, mi mamá, su papá, Eduardo y yo.
    -  Al día siguiente en asamblea solemne con mis vecinitos, sentados en el muro de las “Niñas Núñez”, relatábamos cómo había sido la noche anterior, si en casa se habían desvelado, o si había tristeza o alegría con la pérdida del FSLN. Estoy segura que mis abuelos estaban contentos. Mi tío no creo, aunque no recuerdo haberlo visto por esos días.
    -  Mi tío a manera de broma, cuando ya estaba Violeta Barrios gobernando, le preguntaba a todos nuestros amigos, si eran de la UNO o del Frente, dependiendo de la respuesta eran “nonecos” (la respuesta correcta era ser del Frente). Yo no sabía si era de la UNO o del Frente, pero no quería ser "noneca".
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