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  1. La Salsa City

    miércoles, 27 de febrero de 2013

    Estampilla lost and found en casa de mis abuelos.

    En el 2001, gracias a una clase de escritura creativa, en la cual escribimos muy poco y leímos mucho, me devoré Managua Salsa City,-- ¡Devórame otra vez!.-- una novela del guatemalteco radicado en Nicaragua, Franz Galich (Q.E.P.D).

    El libro, excelente; tengo dos ediciones, pues pensé haberlo perdido, eso sí no decido cuál de las dos portadas es más fea. El recorrido nocturno por el cual nos lleva esta novela, de antro en antro en esa Managua de los noventa, tan inocente, árida y confundida, debería ser de culto y lectura obligatoria para cualquier novato en las artes de ser y vivir feliz, en la capital más caliente de Centroamérica.

    Ahora voy a proponer un recorrido similar en ésta Managua nueva, la que cambió y nos cambió a todos, la de esa carretera Masaya, también conocida como el Eje del Mal (allí vive Darth Vader, estoy segura). La que trata de sanear el lago Xolotlán y no botar basura en los cauces, pero jamás puede. La misma que vemos atardecer, anochecer y amanecer, y en la cual seguimos escuchando discursos políticos en los bares y en los taxis, por los analistas menos esperados.

    El ejercicio es el siguiente, es sábado por la tarde y querés salir a bailar, pero voy a poner algunas obstrucciones:

    No vamos a ir al Fandango, ni al Garabato, ni al Caramanchel o el Quilombo. Esto es muy alternativo, hipster y fresa al mismo tiempo (si es que ese combo es posible).

    Evidentemente ningún bar de Galerías Sto. Domingo cuenta. Tampoco me salgan con La Lomita, El Panal, La Selva, Uruk Kalli o Santera. Carretera Sur, después del kilómetro ocho también está fuera de la discusión.

    Además tenemos que terminar la noche a como la comenzamos, con un poquito de sol.

    Entonces yo propongo:

    Un ceviche de camarones en el Country Customs[1], en Bello Horizonte. Música country costeña, esa combinación es la mejor del mundo. Comencemos con cerveza, porque está temprano y hace calor. Victoria Clásica, Maestro, Frost o Toña, ay usted vea que le gusta.

    O si no: un plato de conchas vivas en elSady[2] en Monseñor Lezcano. En esta versión paralela, tomamos ron plata lite o reposada; si usted es mayorcito, helada al strike con cimarrona. Comemos las conchas y tal vez un chanchito frito, y listos para seguirla.

    ¿Dónde la seguimos?

    Tenemos tres opciones, serían cuatro si el Three Dog Night no hubiese cerrado.

    La discoteca Queens, a la par de La Unión de Bello Horizonte. Confieso que he pecado de culpa, palabra, obra y omisión, pues no he ido allí aunque me han invitado varias veces. Esta asignatura pendiente la cumpliré con el lector(a) más bacanalero(a) que me comente.

    A mi mejor amiga le gusta ir al MiradorTiscapa, entonces vámonos para allá. Eso si,  no inventen quedarse afuera con el grupo en vivo, tienen que entrar al VIP con aire acondicionado y punto. Lleguen antes de las doce (ya lo hemos cerrado un par de veces). Aquí, si quedaron con hambre, se pueden pedir un churrasco boqueado. Y ahora nos cambiamos de cerveza a ron. Porque no hay antro a media luz que no combine con una mediana. Bailen Bailen y Bailen, jueguen con la pecerita, vayan al baño de las mujeres y sean felices.

    La tercera, tal vez criticable, es el Good Times[3]. Nada puede estar mal con ir a un night club de vez en cuando, siempre y cuando vayas acompañado, sin tarjeta de crédito y con algún lúcido en el grupo. No apto para feministas sin sentido del humor o humoristas sin lado femenino.

    En este momento del blog, el Three Dog Night continua cerrado.

    Aquí hay una dificultad en la noche. A esta hora cualquiera de ustedes se iría al Caramanchel: nosotros vamos a pasar cerca, pero bajo ninguna circunstancia vamos a entrar, ¡ninguna!

    Entonces, al karaoke del Tabú. El Tabú se convirtió en la cenicienta de las discos gay, cuando abrieron otra disco Lollipop, y también porque una vez salieron en el Canal 10 ya que Unión Fenosa les iba a cortar la luz por morosos, pero, en una de esas movidas estratégicas lo remodelaron y ahora está elegantísimo y con karaoke. Vayan, bailen, canten platiquen y ríanse a carcajadas.

    Cuando salgan ya será de mañana. Buenas noches Managua, nos vemos el lunes tomando sopa de res.

    Nota:
    El libro de Franz Galich lo pueden encontrar en Literato Tienda de libros  por C$200.00 córdobas.


    [1] Country Customs queda de la rotonda de Bello Horizonte 3c al sur. Tel. 22495313
    [2] El Sady queda en el Bo. Santa Ana, de la Aceitera Corona 1 y ½ al lago. Tel. 22669454
    [3] El Club Good Time queda del Puente el Edén 2 c. al Norte. Tel. 22481614.
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