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  1. Ella y Managua

    miércoles, 31 de octubre de 2012


    También le gusta el sol de Mario Bros. que está en la concha acústica, sobre todo en el atardecer.

     Ella maneja por Managua de noche. Sólo le gusta andar en circuitos por la zona nordeste. En esos lugares no hay más que bares bohemios, antros de mala muerte, cantinas y barrios viejos. Allí se siente cómoda.

    Ella anda por Managua, casi siempre ve a la loquita desnuda que se mantiene en el bulevar entre Holcim y las Naciones Unidas.

    Ella nació en Managua, específicamente en el Hospital Bautista en Mayo del 82. No lo recuerda, pero sus padres y abuelos se encargaron de hacerlo.

    A ella le gusta salir de Managua, odia levantarse temprano pero le encanta presenciar el amanecer, sobre todo si va en alguna carretera alejándose de la capital.

    Managua, cuando ella era niña, sólo tenía una rotonda en Bello Horizonte, lo recuerda porque allí vivía tu tío Alejandro, a quien visitaba algunos fines de semana.

    Habían días aburridos en Managua, como aquella semana de vacaciones en que secuestraron a algunos diputados de la Unión Nacional Opositora, y como el lugar del secuestro era cerca de su casa, paso encerrada y acordonada por la Policía. Los diputados salieron bien, lo peor aparentemente, fue que los fotografiaron en calzoncillos.

    El barrio que más le gustaba de Managua cuando era niña, era el Martha Quezada, siempre que pasaba por allí veía fritangas y niños jugando por las calles.

    El barrio que más le gusta ahora de Managua es Monseñor Lezcano, en parte porque las casas son viejas, y porque allí está el restaurante de mariscos que más le gusta.

    Entre otras cosas disfruta las vistas del lago xolotlán. Le gusta pensar que el lago no está contaminado, e imaginarse cómo sería vivir en una ciudad que no cague donde podría comer.

    Ha visto fotos del terremoto del 72. Devastador dice la gente, antes era bonita Managua, dice la gente. El recuerdo que más le gusta del terremoto, sin embargo,  fue la descripción que hizo su abuela de cómo encontraron la cocina después del mismo.

    Ella pretende que vivirá en otro país, pero sabe que en otros países no encontrará ninguna ciudad como Managua. Piensa que talvez en Europa del Este, pero como no conoce no se atreve a afirmarlo.

    Siente amor/odio por Managua, pero más que todo amor, porque lo que odia son las cosas que la hacen invivible y podrían cambiar.

    La primera vez que salió de Managua no lo recuerda. Pero si recuerda la primera que vez que salio del país hacia San José, Costa Rica. Pensó que era una ciudad bonita, pero más que todo le gustó que era fresca y que su tío Chico la mimaba.

    Ella sale a trotar por Managua y se encuentra en los basureros clandestinos bolsas con sangre y piezas de algo más, (se pregunta: ¿Será un humano o un animal?), continua y a las dos semanas ve a la policía, al Canal Dos y un grupo de curiosos en el mismo lugar. Era un humano o algo muy similar, confirma.
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  2. Persona

    jueves, 25 de octubre de 2012


    No sé qué me molesta más, si es ocupar mi cabeza y mi sueño con temas sin solución, celos estériles, o que él duerma tan placenteramente a mi lado. 

    Mañana entre Antena 3 y algún programa de debates
    me va a pedir que lo bese,
    y yo seguro lo voy a hacer,
    porque a esa hora no me acordaré de mi desvelo.

    Las parejas son inútiles nucleos unidos por inseguridades,
    sexo, falta de ello, dinero, pobreza, hijos o su búsqueda. 


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  3. Polaroids

    miércoles, 24 de octubre de 2012

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    Polaroids, a set on Flickr.

    Polaroid 600 pelicula vencida. Color Shade and Silver Shade. 2012. New York y Nicaragua.

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  4. Tan efímero como los bares de Managua

    domingo, 14 de octubre de 2012

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    Final de 3 entregas

    Comencemos por el principio. Uno nace, crece, y aprende a beber guaro, en mi caso recuerdo que mi iniciación fue con ron con coca de fiestas pagadas, pasando luego a ron con ensa (pues según decía el novio universitario de una amiga, era mejor). De allí en adelante he de confesar que he probado de todo, solamente les digo que si la agarran con el Gin, por favor no tomen más de 3 ó 4 tragos, después de eso puede ser que sus músculos estomacales les jueguen una mala broma.

    Para finalizar estas entregas vamos a recordar varios bares viejitos, de los últimos que ahora me quedan en lista, y también haremos honor y referencia a algunos históricos, que todavía frecuento de cuando en vez. ¿Quién sabe? Siendo tan “conocedora” de la cultura pop bacanalera de Managua, talvez hago Arte del Bacanal y abro mi bar.

    25. El Chaplin:  Frente a mi querido y adorado ex colegio quedaba este bar. Mitad bar, mitad disco. Aún no me dejaban salir en esa época, más no sabían que a la Silvia sí, e íbamos escapadas con ella. Luego cuando abrieron el Subway, lo típico era terminar comiendo allí tus 6” o 12” de harina refinada, carne procesada, y vegetales cultivados en Sébaco.

    26. El Cartel: Este era otro eslabón perdido entre disco y bar, o bien, la única manera de juntar el gusto de la gente que vino de Miami, y los que se quedaron en Nicaragua durante los ochenta. El caso es que en esa época, en la que todavía no habían discos para jóvenes, uno bacanaleaba con los “adultos”, sin balazos incluidos, al menos en mi caso.

    27. Ecléctico: Este lugar literalmente duro tres meses, pero creo que fui todas las semanas de ese trimestre. El dueño era un chileno que estaba de pasada, y estudiaba en la misma universidad que yo. Una de esas casas de Bolonia viejas por el Hospital Militar lo acogían. Varios cuartos amplios ideales para fiestas privadas, y un patio en la planta baja, el cual sinceramente sólo te inspiraba relajación a lo natural.

    28. Amatl-Jarro-Changó: Lo único que se mantiene casi intacto en este local es el árbol de atrás (me refiero al que está en la casa atrás del bar), creo que ese ha sobrevivido prácticamente todas las versiones del ahora Caramanchel, donde he asistido a fiestas privadas, conciertos, ferias, performances, teatro, cine, literatura y demás.  Los recuerdos memorables: Las sopas especiales en tiempos del Jarro que regalaban tipo 2 ó 3 AM para continuar la fiesta, y las mesas planchador del Amatl.

    29. El zompopo (ahora grillito No.2):  Antes de esa decadencia con luces verdes, baños inundados y música de cavanga, que llamamos grillito No.2, existía El Zompopo. Era otra decadencia casi igual, también con nombre de insecto.

    30. La Chocoya (ahora grillito No. 1): Allí uno iba dizque a tomar cerveza, pero siempre terminabas tomando ron plata.  La Chocoya es de esos lugares que con el tiempo se ponen cada vez peor, creo que no lo he pisado desde el día que dos amigos se robaron un litro de gran reserva del bar.
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  5. Verdes y amarillos

    lunes, 1 de octubre de 2012

    verdes y amarillos 

    Voy a dejar los miedos:
    el miedo a eructar
    frente a otros,
    será el primero.

    el segundo será,
    el miedo a que sepan, si no sé.

    el miedo tercero
    que debo olvidar,
    es el miedo a decir
    lo que quiero crear.
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