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  1. Tan efímero como los bares de Managua

    lunes, 23 de julio de 2012

    Segunda de 3 entregas


    Conversando con un amigo que decidió irse a vivir un rato a Sudamérica, me contó que extraña el bacanal de aquí, el bochinche, la gente, la cerveza, y ese animo y ritmo como de chicheros permanente, que se siente cuando uno bebe guaro en Managua.

    Le respondí, que sí, que coincidía, es rico bacanalear por estos lados y que sinceramente ya me comencé a preocupar, por lo cual en caso que tenga hijos, me voy a ir del país, porque va a ser demasiada la tentación, y después los pobres chavalos salen igual de picados que uno.

    Pero cómo recordar es volver a vivir, al menos tendré varios recuerdos cuando me vuelva seria, madura y moderada en la vida. Aquí van más bares:

    13. Siboney y Pointeen : En este punto voy a ser sincera, no estoy segura en qué años existieron estos bares pero hubo el Siboney y hubo el Pointeen, y me parece quedaban en el mismo sitio, en la antigua zona cero por la Pizza Valentis Los Robles. El caso es que Deborah era la dueña de uno de estos bares y hacían las mejores micheladas de Managua. También habían noches de trivia, en las cuales recuerdo gané una vez con unos amigos, media cajilla de cerveza, lo cual no estaba nada mal para un martes.

    14. Marcelos: Seamos serios, casi nadie iba a Marcelo´s para pasar la noche entera allí, era algo así como: “vamos a Marcelo´s un rato y después vemos dónde la seguimos” , o “la fulanita está en Marcelo´s dice que lleguemos”, o “todo está cerrado menos Marcelo´s, vamos?”. De igual forma fui y fui y fui a ese bar, música noventera, una pequeña área de disco adentro y bueno un lugar más donde pasar un rato.

    15. Don Gato: Les ha pasado que tienen un novio y él y su grupo de amigos despachan en un bar tanto, que te toca ir allí de jueves a sábado. Ese era Don Gato para mi, en sus dos ubicaciones. Inició frente al super La Colonia Plaza España, y terminó por las Pupusas Salvadoreñas de Enel Central. Al final me la pasaba bien con los amigos de mi novio, y aunque me peleaba con un par de ellos casi siempre por andar de “feminista”, les tengo cariño a ellos y a Don Gato.

    16. Clips: ¿Querés un pichel de cerveza?, eh no gracias. Pues comenza a meterle ganas, porque te va a tocar hartártelo ya que vamos para Clips. Si, Clips era para eso exclusivamente, para devorar picheles de cerveza, en pleno Camino de Oriente a las tres de la tarde. Lugares así no deberían de existir, pero si la vida te da limones uno se los pone a la michelada.

    17. El Guanacaste: Un tequila por el bar más #chambripouser de los noventa e inicios del dos mil. Sólo ponían reggaemania y los que iban eran puros chigüines de colegios privados. Pero se la pasaba uno bien, en realidad parecía bar de viejos, así con grandes mesas y la gente tomando extra seco, pero uno allí iba por la moda y la inmadurez. Confesémoslo, todos hemos sido adolescentes.
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  2. Managua Cambia, talvez nosotros también…

    jueves, 12 de julio de 2012



    Managua Cambia (yo anduve en tren en managua)

    Managua Cambia, decían unos rótulos por allí de los noventa. Y sí ha cambiado bastante, no se preocupen no soy tan cliché como para decir que en el pasado todo era más seguro y sano, pero sí que era distinto.

    Tengo dos fotografías de mi niñez que me encantan, una donde sale el Volvo naranja de mi abuelo (siempre me gustó ese carro), y otra también en casa de mis abuelos, donde salgo jugando con mi primo y tío, en la entrada de la casa de Bolonia, aún sin verjas. Ambas fotos para mí son icónicas, y considerando que no existía Instagram, aún más valiosas.
    El tio, el primo y la nata.

    Estas fotos deben haber sido tomadas entre 1983 y 1986, quiere decir que en esta época ya sea por el bloqueo o por otra cosa, la clase media en Managua aún no instalaba verjas para “proteger” sus casas. Años más tarde mi abuela puso unas verjas negras, luego puso unos picos encima, también escondió el timbre. En resumen, oír que alguien está afuera en la casa de Bolonia es muy complicado, y ahora me la paso saliendo de vez en cuando creyendo haber escuchado gritos.
    lanata y el volvo. conste que aún no elegía mi ropa.

    Actualmente vivo en otro reparto, con seguridad privada y aguja al entrar. Hay 4 ó 5 guardias turnándose, y andan en bicicleta o caminan por las calles, a veces quedan viendo hacia mi casa, a veces los he visto revisar la placa de mi carro, que es bien rara en Managua, porque inicia con MZ (Madriz). La empresa de seguridad que contratamos ahora y por la que pagamos $30.00 al mes, es la tercera o cuarta que desfila en mi vecindario, ya que cada vez que hay robos la Junta Directiva de vecinos, y los vecinos que se involucran, cancelan el contrato.

    Sucede que siempre culpan o a las empleadas domésticas, o bien a los mismos guardas de seguridad. También culpan a los habitantes del barrio Memorial Sandino, el cual colinda con el muro perimetral. Hasta la fecha, no he sabido que la Policía haya esclarecido algún caso, así que jamas sabremos quiénes fueron los asaltantes, pero no nos indignamos mucho, pues entendemos que es más grave y lucrativo lo del narcotráfico.

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