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  1. Wonderland

    sábado, 14 de febrero de 2009


    La dejé en el episodio 07, porque el domingo fueron las elecciones, porque me fui a cenar con amigos. Me olvidé de Alice. Entre Obama, las municipales, la crisis financiera y los refugiados del Congo, está complicado hacer comentarios ligeros de una serie que se trata de encontrarte a vos mismo.

    Esta es, sin embargo, la más reciente producción de HBO Latinoamérica y los incomparables brasileños. Y sí, Alice vive en la ciudad de las maravillas: São Paulo. Me enamoré de Alice en su tercer episodio, por que el primero no lo vi y el segundo lo agarre a la mitad. El flechazo tuvo que ver con una genial personaje invitado, Elvira Ciprianni, una cantante vieja, exiliada y la típica sugar momma de un hombre más joven y vividor, brasileño también.

    Esta vieja desencantada e increíblemente fashionista, es el tipo de mujer con quien me dan ganas de salir una noche y ponerme borracha. Elvira está llena de tristeza, experiencia y sobre todo soledad. Me puso a pensar en la vejez, en ya después de los 70, en estar sola y tener que pagarle a alguien por compañía, por sexo. ¿Querré tener sexo después de los setenta?...

    Este episodio es una muestra de lo que un guionista puede hacer para iluminar al personaje principal a través de otros personajes. Esa soledad de Elvira se refleja en Alice, quien a los 26 sin planificarlo o saberlo se mudó a São Paulo. Primero se quedaría unos días por el funeral de su padre y luego se terminó asentando allí. De una vida predecible con su novio de hace cuatro años y a un paso del matrimonio, se reinventó.

    Talvez porque me identifiqué con esta personaje, por la edad o las ganas de vivir, me enganchó la serie. Aunque pienso que es más universal que eso: a cualquier edad - a menos que ya estemos en el lecho de muerte - andamos buscando eso que podemos llamar vocación, éxito o felicidad; ese “qué se yo” que de vez en cuando te da insomnio, ebriedad y hasta ganas de estrellarte; intentando descubrir - para terminar de ser cliché - el sentido de nuestra vida.

    Y claro, sólo cagadas le pasan a Alice en cada uno de los proyectos o eventos en los que consigue trabajar. Siempre anda sin dinero, pero se viste impecable y ultra moderna. Y para completar la tentación de ver esta serie cada domingo, hay un reparto e historias espectaculares: amantes lesbianas en la tercera edad, tríos eclécticos en clubes nocturnos, millonarios playboys guapísimos,¡ amores de oficina entre chofer y propietaria de negocio, entre varios escenarios.
    (Aunque esa tal vez pueda ser una razón para evitarla, si uno es de los que se escandaliza por esas cosas).

    Publicado en La Brújula Semanal. Semana del 20 al 26 de Noviembre, 2008.
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